La distancia entre Monterrey y Saltillo es de aproximadamente 85 kilómetros por carretera, un trayecto que miles de personas recorren todos los días por trabajo, negocios o turismo. Sin embargo, recientemente comenzó a circular en redes sociales una afirmación que llamó la atención de muchos: que ambas ciudades podrían terminar «uniéndose» en unos 20 años.
Aunque la frase ha generado todo tipo de reacciones, en realidad surge de las declaraciones del sociólogo Lorenzo Alejandro López Barbosa, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), quien planteó que, si continúa el ritmo actual de crecimiento urbano e industrial, las zonas metropolitanas de Monterrey y Saltillo podrían quedar conectadas territorialmente en alrededor de dos décadas.
¿Qué significa que Monterrey y Saltillo podrían unirse?
Antes de imaginar una sola ciudad gigante entre Nuevo León y Coahuila, hay una aclaración importante: el académico no habla de una unión política o administrativa entre ambos estados.
La hipótesis se refiere al fenómeno conocido como conurbación, que ocurre cuando el crecimiento de dos zonas metropolitanas hace que sus áreas urbanizadas se expandan hasta acercarse o encontrarse.
En este caso, factores como la instalación de nuevos parques industriales, el desarrollo de vivienda, el crecimiento económico impulsado por el nearshoring y la movilidad diaria entre Monterrey, Santa Catarina, García, Ramos Arizpe y Saltillo podrían acelerar ese proceso en las próximas décadas.
Una proyección, no una predicción oficial
La declaración del investigador fue retomada por diversos medios de comunicación y rápidamente comenzó a difundirse en redes sociales. Sin embargo, hasta el momento no se ha identificado públicamente el estudio específico al que hace referencia cuando menciona el escenario de los próximos 20 años.
Por ello, la idea debe entenderse como una proyección basada en las tendencias actuales de expansión urbana y no como una fecha confirmada ni un proyecto oficial de los gobiernos de Nuevo León o Coahuila.
Lo que sí es un hecho es que el corredor Monterrey–Saltillo ha ganado cada vez más relevancia por su actividad industrial, logística y económica, convirtiéndose en una de las regiones con mayor dinamismo del norte del país.